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Tratamiento quirúrgico de la enfermedad de Parkinson

En la actualidad, la técnica generalmente empleada es la estimulación cerebral profunda del núcleo subtalámico o globo pálido, unilateral o bilateral, realizada bajo mínima sedación.  Para realizar esta intervención es necesaria la existencia de un equipo multidisciplinar compuesto por neurocirujano, neurólogo, neuroradiólogo y anestesiólogo. El procedimiento comienza por la planificación de la diana quirúrgica mediante técnicas de neuroimagen.  En el quirófano, es necesaria la localización exacta de dicha diana (núcleo subtalámico o globo pálido) mediante técnicas de microrregistro intraoperatorio.  A través de un microelectrodo (nanometros de diámetro), se registran patrones de descarga neuronal y se identifican células de temblor y células sensitivo/motoras que permiten la identificación de las diferentes estructuras anatómicas (núcleos caudado, tálamo, putamen, globo pálido y subtálamo).  Guiados por el microregistro, se implantan los macroelectrodos definitvos (milimetros de diámetro) y se examina al paciente (despierto) en el quirofano, con el fin de confirmar que mejoran los síntomas parkinsonianos y que no aparecen efectos adversos.  En una segunda fase, 7-14 días más tarde, se implanta el generador de impulsos que va conectado al electrodo, generalmente en la región infraclavicular.  En las próximas semanas, se procede a programar y a ajustar los parámetros de la estimulación cerebral profunda y se comienza a modificar la medicación del paciente.  El paciente requiere un seguimiento estrecho durante los primeros 6-12 meses, con ajustes terapéuticos (eléctricos y de medicación oral) periódicos, para obtener el máximo beneficio de la cirugía.

  • Indicaciones:

Pacientes con enfermedad de Parkinson complicada con fluctuaciones motoras y discinesias y/o temblor discapacitantes y refractarios al tratamiento médico.